soy aval y no tengo dinero para pagar

Soy aval y no tengo dinero para pagar4 min read


Hay dos preguntas que cambian relaciones: “¿Te quieres casar conmigo?” y “¿Quieres ser mi aval?”. Las dos podrían terminar muy mal si las personas involucradas no se conocen lo suficiente.

La palabra “aval” es una de las tantas en las que nadie piensa hasta que necesitas de uno o, peor tantito, te piden que SEAS UNO.

Si eres como yo y batallas mucho para decir “no”, probablemente ya firmaste algún papel metiendo las manos al fuego por un conocido que necesitaba un aval para algún crédito, y te convenció con un “al cabo ya sabes que yo sí pago”. Pues bueno, déjame contarte en qué lío te metiste. (Si nunca has sido aval, ¡bien por ti! lee este artículo para que, si un día te lo piden, contestes bien informado).

¿Cuáles son las obligaciones de un aval?

Ser aval es responsabilizarte por la deuda de tu amigo, familiar o conocido. Sí, tu firma es como decirle a la institución “confío tanto en que mi amigo/familiar/conocido es buen pagador, que yo respondo por él”. Así nomás.

Decidir ser o no ser aval es algo que no puedes tomar a la ligera. No quiero decirte que nunca lo seas (aunque eso parezca), lo que quiero es darte toda la información que necesitas para tomar una decisión informada.

 

soy aval y no tengo dinero para pagar

 

Aquí lo que debes tomar en cuenta antes de poner tu firma en ese papel:

A quién le estás haciendo el favor.

¿Por qué es tan importante este punto? Porque tu patrimonio está de por medio. Debes asegurarte de que sea una persona cercana, responsable y confiable. Incluso te recomendaría revisar su historial crediticio antes de decir “sí, acepto”, así podrás darte cuenta de si es o no un pagador responsable. Si se trata de un amigo “muy buena gente” que conociste hace meses, ni lo pienses.

Tu solvencia económica.

El mayor de los riesgos de ser aval es que serás tú quien responda por la deuda. En caso de ser necesario, ¿tendrías el dinero para hacerlo? Responder esa pregunta antes de firmar evitará que un día tengas qué decir “soy aval y no tengo dinero para pagar”.

 

“Ya firmé, ¿qué hago?”

Si ya eres aval, no le pierdas la pista al deudor ni te desentiendas de esa deuda. Estás en tu derecho de preguntarle cómo va con los pagos, si se ha atrasado o no, cuánto le falta para liquidar, etc. Recuerda que esa deuda es un compromiso compartido, por eso es tan importante saber por quién sí y por quién no arriesgarnos a ser aval.

 

soy aval y no tengo dinero para pagar

 

“Soy aval y no tengo para pagar la deuda de otra persona”

Al ser aval nada te garantiza que la persona a la que estás respaldando podrá pagar el compromiso que adquirió, ¿por qué? porque todos estamos expuestos a imprevistos que podrían complicar nuestras finanzas, y el deudor al que avalaste no es la excepción. ¿Qué hacer entonces?

Respondamos algunas preguntas frecuentes:

Si soy aval y el deudor no paga, ¿puedo dejar de respaldar su deuda?

No. Al firmar como aval estas aceptando un contrato de deuda, y para modificarlo, acreedor, deudor y aval deberán ponerse de acuerdo. No es un trámite imposible, pero puede llegar a ser muy MUY complicado y aún así lo más probable es que no sea exitoso (99% seguro de que no lo será), pues depende en gran parte de la institución que otorgó el crédito.

Generalmente, lo que ocurre cuando el deudor ya no puede pagar es que el aval decide pagar la deuda para no afectar sus bienes y después soluciona el problema con el deudor de manera externa.

 

¿Me pueden embargar por ser aval?

Sí. Justo por eso las instituciones solicitan a sus acreditados un aval, así, en caso de que ya no cuenten con recursos para seguir pagando, el aval responderá por ellos. Una vez que la persona deja de pagar, la institución hará una investigación (llamémosle así) para determinar si efectivamente la persona se encuentra en bancarrota y no tiene recursos para enfrentar sus obligaciones. En caso de que así sea, la institución “irá” por el dinero o los bienes del aval.

 

Si soy aval, ¿puedo demandar al deudor?

No. Recuerda que firmar como aval es un acto de “buena fe” que se realiza voluntaria y desinteresadamente, por lo que es muy poco probable que un aval tenga éxito con una demanda de esta naturaleza.

 

Ahora que tienes toda la información, ¿quieres ser mi aval?

Otras publicaciones que te podrían interesar: