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Historias de deudas: tarjeta de crédito3 min read


Empecé a trabajar a los 14 años. Desde ese momento, junto con ayuda de mi mamá que es contadora, empecé a administrar mis ingresos y gastos.

Al cumplir 18, entré a trabajar en un importante supermercado, y un año después conseguí trabajo en una cadena de café. Para esto ya tenía una buena cantidad de dinero ahorrada, por lo que decidí invertir en un negocio de electricidad, en el que me fue muy bien en un inicio.

Considerando que mis finanzas estaban bien, solicité mi primer préstamo de nómina que cubrí sin problema durante un año. Después me ofrecieron mi primer tarjeta de crédito en el mismo banco que mi préstamo, así que acepté.

Debido a mi buen historial de pago en buró de crédito, me fueron aumentando la línea de mi tarjeta de crédito cada vez más. Pase de $14,500 de límite a $41,000. Como a la par me promovieron en la cafetería y el negocio de electricidad se mantenía estable, no tuve problema en aceptar el aumento de línea de crédito.

En esta época, mi novia me dio la noticia de que íbamos a tener un hijo. Durante el embarazo saque una nueva tarjeta de crédito con una tienda departamental para adquirir productos para nuestro bebé. Adicional, decidí adquirir una camioneta para ambos mediante un crédito automotriz. Estos nuevos créditos junto con los que había adquirido anteriormente los llevaba al corriente.

Empecé a buscar un trabajo que me ofreciera mayores ingresos para mejorar la calidad de vida de mi familia considerando que ahora tenía que cubrir gastos de un nuevo hogar solo para nosotros. En un par de meses recibí invitación para participar en el proceso de una empresa que me ofrecía mejor salario y condiciones de empleo. Finalmente, me hicieron una oferta y la acepté.

Lamentablemente, cometí el error de renunciar a la cafetería antes de firmar contrato con la nueva empresa y unos días antes de empezar el nuevo empleo me avisaron que mi contratación había sido cancelada porque el proyecto al que me iban a asignar se había cancelado. Intenté regresar a la cafetería, pero como había renunciado me negaron la recontratación.

Regresé a buscar trabajo, pero durante este periodo de búsqueda mis ahorros se fueron diluyendo entre el pago mensual de la camioneta, los gastos de mi familia y los demás créditos. Dejé de pagar mi tarjeta de crédito y departamentales, renuncié a mi línea telefónica y aunque finalmente encontré trabajo, el nuevo sueldo no es suficiente para cubrir estos créditos y mis gastos familiares.

Historias reales de clientes reales.

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