Lo que aprendí de finanzas en el cine: Loca por las compras (2009)7 min read


Así es, nuevamente analizaremos una película en búsqueda de lecciones de finanzas personales que puedan servirnos para nuestra vida diaria. Por sugerencia de una amiga nos iremos con un género diferente pero igualmente entretenido: la comedia romántica. Si te perdiste el artículo sobre Wall Street (1987) te recomiendo que lo leas primero para que entres en contexto.

 

Antes de comenzar, te contaré la historia de Loca por las compras.

Basada en el libro del mismo nombre, la película Confessions of a Shopaholic es una comedia romántica de P. J. Hogan, protagonizada por Isla Fisher y Hugh Dancy. En esta cinta conocemos la vida de Rebecca Bloomwood (Fisher) una joven periodista que es adicta a las compras y cuyas deudas de sus 12 tarjetas de crédito le han causado muchos problemas.

La protagonista huye y miente a sus acreedores, mientras consigue un trabajo en una revista financiera donde tiene una columna de tips sobre finanzas personales. Lo irónico es que sus artículos tienen un éxito inmediato, ya que logra hablar de temas económicos en un lenguaje sencillo que la gente entiende. La situación se complica conforme Rebecca intenta mantenerse a flote mientras sus deudas la siguen consumiendo.

 

Ahora que ya sabes de qué trata, te compartiré las 8 cosas que aprendí de finanzas personales en la película Loca por las compras:

 

  • “Cuando era una niña, existían los precios reales y los precios de mamá. Los precios reales venían en cosas resplandecientes que duraban 3 semanas y los de mamá venían en cosas feas que duraban para siempre.”

 

 

La madre de Rebecca tenía como prioridad el ahorro, por lo que le compró a su hija unos zapatos duraderos, aunque feos a comparación de los que tenían las otras niñas.La diferencia le produjo vergüenza, a la vez que motivó su aspiración a conseguir una tarjeta mágica para poder pagar por el estilo de vida que veía en las mujeres de las tiendas.

El sentirse valorada a través de su poder adquisitivo la convirtió en una compradora compulsiva. Y a pesar de que entendía el uso de sus tarjetas de crédito, la facilidad de pago que le daba este plástico la regresaba a su círculo vicioso. Como ya lo analizamos en un artículo anterior, este problema siempre tiene raíces más profundas. Por lo que identificarlas claramente es fundamental para evitar caer en la adicción.

 

  • “Si consigo este nuevo empleo seré muy feliz por siempre”

 

Rebecca sabe que tiene problemas, es más, es tan consciente de eso que lleva un control de todas las mentiras que le ha dicho a sus acreedores. Pero su trabajo no le permite seguir manteniendo al corriente sus tarjetas. Así es que decide buscar un nuevo puesto en una publicación de moda muy importante. Nuevo empleo, mejores ingresos.

Aunque un salario superior parezca una solución adecuada a un problema de endeudamiento. Realizarlo sin haber evaluado los hábitos que te llevaron ahí, lo convierte en un esfuerzo en vano. Si deseas arreglar tu situación necesitas ser honesto para encontrar un resultado efectivo y permanente. Así que ya sabes, evita echar dinero bueno al malo.

 

  • “Necesito estos guantes de cashmere, porque es invierno y tengo… manos”

 

La protagonista entiende que debe hacer algo sobre su comportamiento, así que cada vez que entra a una tienda y ve algo que le gusta se pregunta si realmente lo necesita. Pero esta medida se vuelve una trampa porque no sólo resulta nada efectiva, si no que ahora encuentra una justificación para todo lo que adquiere.

Lo que debió ser un freno se convirtió en un motor. No permitas que esta clase de engaños dificulten la administración de tu dinero. Estas excusas se vuelven el peor enemigo de tu cartera y se presentan en compras de cualquier tamaño. Incluso, ocupamos mucho este mecanismo de recompensas en nuestros gastos hormiga, lo que a la larga afecta nuestros ahorros.

 

  • “¿Asegurar nuestra vejez o invertir en lo que realmente amas?”

 

Los padres de Rebecca se distinguieron toda su vida por ser personas mesuradas en sus compras. Cuando las deudas llegaron a un punto crítico, la protagonista fue a verlos para pedirles ayuda, encontrándose con una terrible sorpresa. Su madre tomó de referencia uno de sus artículos y optó por gastar todos sus ahorros en una casa rodante, algo que su marido siempre había deseado.

Tomar una decisión tan drástica no es algo viable, especialmente a una edad cercana al retiro. El tipo de servicios y atenciones que se necesitan a esa edad son mucho más costosos que en años anteriores. Recuerda que el ahorro para la vejez debe ser una meta que pueda asegurarnos bienestar, no la satisfacción de algún capricho. Toma esta lección y haz de las aportaciones voluntarias a tu Afore una prioridad.

 

  • “Mi voluntad es fuerte, mi bolso está cerrado, ya no deseo comprar.”

 

Rebecca pasó por recomendaciones de amigos, libros y hasta un grupo de compradores compulsivos. Lamentablemente, la búsqueda de una solución rápida y superficial le hizo desaprovechar cada advertencia para cambiar el uso de sus tarjetas de crédito. Estaba tan acostumbrada a la alegría fugaz, que nunca hubo el cambio radical que esperaba.

Sin duda, las soluciones rápidas y fáciles son un gancho para muchas personas, especialmente cuando se trata de dinero. Al final, los cambios y los beneficios que realmente repercuten en tu vida, se generan por la constancia, la paciencia y el esfuerzo diario. Estos valores pueden ser la base para consolidar tu bienestar financiero si los aplicas a la administración de tu dinero.

 

  • “Averigua cómo se atrasa en sus pagos. Luego toma esa información y úsala en su contra”

 

Lo sé, los cobradores de deuda pueden ser un verdadero fastidio, pero ese es su trabajo. La mejor manera de evitarlos es tener un buen historial en el Buró de Crédito y llevar al corriente tus mensualidades. Esta recomendación le hubiera servido a Rebecca, ya que ella elaboró una red de ridículas historias para justificar su falta de pago. Obviamente, su acreedor Derek Smeath se volvió muy voraz y la siguió cazando por distintos medios hasta que pudo exponerla.

Claro, ser exhibida en televisión nacional fue una medida drástica para la protagonista, pero siempre fue prevenible. Si te encuentras en una situación angustiosa donde ya no puedes seguir pagando, mejor busca la ayuda de una reparadora de crédito que pueda brindarte la asesoría que necesitas.

 

 

  • ¡Suze, Suze!. Al menos dame la oportunidad de explicarte.

 

Cuando la situación financiera de Rebecca es expuesta, todo se le viene abajo. No sólo le mintió al hombre que amaba, también lastimó a su mejor amiga. Las deudas afectan a las personas que las tienen, pero igualmente repercuten en sus amigos y familia. Hay personas  que llegan a pedir dinero a gente cercana con quienes tienen problemas posteriores por la falta de pago. Una mala administración de tu dinero puede dañar tus relaciones con las personas que amas. ¡Haz lo posible para que esto no te suceda!

 

 

  • ¡Soy Rebecca Bloomwood y soy compradicta!

 

Como bien dicen, la verdad nos hará libres. Cuando la protagonista tocó fondo, asumió la responsabilidad de sus acciones y esto le permitió salir adelante. Esa honestidad es la que necesitamos al momento de evaluar nuestra situación financiera. Lo sé, no es fácil admitir que gastamos más de lo que ganamos o que desconocemos cuál es nuestro historial crediticio. Pero, en la medida que superemos estos obstáculos, estaremos en un mejor control de nuestras finanzas personales.

Pagar deudas

Por último te dejo una de las mejores escenas de la película, cuando Rebecca compra su distintiva pañoleta verde. ¿Hay alguna película que quieres que analice?

 

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