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Emprender: lo bueno, lo malo y lo feo


Iniciar un negocio no es sinónimo de saber hacerlo, en este artículo te cuento la realidad que enfrentan los soñadores, perdón… los que buscan emprender en México. ¿Eres uno de ellos? No digas no puedo y deja a un lado el miedo.

Aunque el panorama en México no es el más positivo, pues 8 de cada 10 pequeñas y medianas empresas (pymes) fracasan antes de cumplir los 5 años y apenas una compañía sobrevive la primera década, el 99.8% de las unidades empresariales son PyMES que generan 52% del Producto Interno Bruto (PIB) y 72% del empleo en el país. ¡Nada más y nada menos!

¿Cuántas veces has escuchado que el mejor trabajo es ese en el que haces lo que te gusta y, además, eres tu propio jefe? “Tendrás tus propios horarios”, “no recibirás órdenes de nadie”, “vas a ganar lo que tú quieras” … sí, todo eso podría ser verdad, y es el lado bueno, pero todo buen plan tiene malas pasadas. Lo importante será tener un objetivo en la mira y no desistir ante las adversidades.

 

Lo bueno:

Ser emprendedor te obligará a crecer. Será tu dinero, tu responsabilidad, tu decisión. Te convertirás, si aún no lo eres, en una persona más determinada o segura al momento de elegir. Recuerda, es necesario plantear metas y objetivos para medir las ganancias y reconocer cuando un negocio es redituable o no. 

 

Lo malo:

Olvídate de las quincenas, los vales de despensa o los días de vacaciones pagadas que reciben tus amigos Godínez. Tal vez serás el “billetudo” unos días, pero otros deberás ser más recatado en tus gastos. Considera que cuando inicias un negocio deberán pasar algunos meses antes de que veas ganancias. Esto es algo que debes tener muy claro y considerar un fondo de ahorro para épocas de sequía.

Lo feo:

Según una investigación realizada por el Instituto del Fracaso en coordinación con el Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, del Tecnológico de Monterrey, y EGADE Business School,

Estas son las principales causas por las que una empresa quiebra:

  1. Ingresos insuficientes para subsistir
  2. Falta de indicadores
  3. Falta de proceso de análisis
  4. Planeación deficiente
  5. Problemas en la ejecución

 

¿Entonces? No te preocupes, no todo está perdido:

  • Si no cuentas con el capital para iniciar tu proyecto, considera otras alternativas de financiamiento. No sólo están los programas gubernamentales del INADEM, también puedes buscar un socio inversionista. La clave es hacer un buen modelo de negocio y saber vender la idea. ¡Vas!

 

  • Observa tu entorno y haz una lista de las necesidades de los consumidores. A veces son llamadas de auxilio que ignoramos y un producto o servicio específico podría cubrir ese requerimiento.

 

  • No olvides leer o tomar un curso para aprender a ser un buen líder y no sólo el jefe. Recuerda que las malas prácticas de autoridad reducen hasta 25% la productividad de cada colaborador, lo que generará estrés y frustración, tanto para ti como para ellos.

 

Según la mayoría de soñadores que decidieron emprender, todo tiene más sentido si va de la mano de las grandes pasiones que impulsan tu vida. No te des por vencido si algo sale mal, recuerda que cada error es sólo una oportunidad para intentarlo de nuevo.

 

“Si estas cansada, sigue adelante. Si tienes miedo, sigue adelante. Si tienes hambre, sigue adelante. Si quieres probar la libertad, sigue adelante” –Harriet Tubman

 

 

 

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